OLÍMPICO CLUB NATACIÓN PAMPLONA: MUCHOS PUNTOS POSITIVOS

Si hace año y medio, cuando Manu me enredó, me piden que nombre alguna prueba de triatlón hubiese dicho dos. El Memorial Onditz de Donosti (que entonces no sabía como se llamaba, pero sí que era un tri que merecía la pena hacer) y el del Club Natación. Este último por razones obvias.

Así que, cuando empecé esta aventura en 2013, en mi mente estaban estas dos pruebas. Luego, como suele pasar, no hice ninguna.

Pero este año, sí. En junio participé en el Memorial Onditz y me encantó. Una prueba muy bien organizada, en un lugar precioso y, muy importante, con un público excepcional (lo que no sorprende si antes has hecho alguna Behobia). Además, como siempre, fue un placer compartir la prueba, los pres y los posts con los compis Maldan (Aupa!). También estaba bastante bien preparado físicamente, así que incluso disfruté en el esfuerzo. Todo perfecto.

Ahora llegaba mi objetivo nostálgico de este  año. La tri del Club Natación. Después de algún susto sobre si se celebraba o no, la prueba salió adelante (muchas gracias a los organizadores por el esfuerzo y la dedicación). Mis sensaciones eran completamente distintas a las de Donosti. Poca preparación (las vacaciones hacen estragos: casi un mes sin tocar la bici, ni correr y sólo un poquito de nadar), pero muy pocos nervios (tan pocos que me despreocupé completamente y cuando preparé el material la noche anterior no tenía ni geles ni bebida isotónica. Otra que te debo, Manu).

El día de la prueba, en contra de las predicciones, veo que vamos a pasar calor. Mal asunto. Yo que siempre corro de noche no estoy acostumbrado al calor y me pasará factura seguro. Recojo a Manu y nos bajamos al Club Natación. Lo primero que nos encontramos es el “ambientillo”. Más local que en las otras tris que he hecho. Veo mucha gente conocida, compañeros de trabajo, antiguos nadadores como yo, gentes que no veía desde hace años… Pamplona es un pañuelo. Primer punto positivo.

Allí nos juntamos también con Fernando R. Ya estamos los tres gladiadores. Aunque la prueba sea individual, lo más grande es sentirte en equipo. Segundo punto positivo.

Fernando que es muy listo se ha apuntado a la Élite. Manu y yo no lo somos tanto y salimos en la categoría Open. Consecuencia: más gente en la salida, nivel más heterogéneo (hombres y mujeres, relevos, open, popular… todos a la vez) y además salimos media hora más tarde. Ya he aprendido para el año que viene.

Empieza la natación en el río Arga (seis largos de 250 metros). Mis sensaciones son muy buenas. El agua está estupendamente (fresquita pero sin que te haga pasar frío). Como juego en casa ha venido toda la familia (punto superpositivo), incluidos padres y suegros. Para que se sientan orgullosos de mi (sobretodo los peques) le doy un poco de caña al principio y me sitúo en la cabeza. Además, así evito los golpes. Luego ya me relajo y me impongo un ritmo más tranquilo. Mi objetivo, como en las anteriores tris, es nadar tranquilo, sin grandes esfuerzos, aprovechando bien las brazadas y con una patada muy ligera para reservar las piernas (casualmente, hoy en el grupo del guasap se ha hablado de esto). Pago la novatada de la categoría Open y me paso todo el cuarto largo adelantando gente con gorro de color rojo (categoría popular) a los que he pillado una vuelta. Pido perdón si a alguno/a le atropellé y le pasé de malas maneras.

Salgo del agua, la family animando, y hago la transición sin contratiempos. Con la bici vamos haciendo un grupillo de tres o cuatro. Me da buenas sensaciones. Yo claramente voy el más justillo, pero creo que les voy a poder aguantar y voy a hacer una buena carrera.

Todo estupendo. Pues no. Llevamos unos 7-8 km y de repente, plaf! se me revienta la cámara. Justo por la mañana, Manu y yo habíamos hablado sobre lo que haríamos si pinchábamos, si retirarnos o seguir. Yo le había dicho que cambiar y seguir, así que eso es lo que toca. Cambio, pongo la rueda y no sé que coño hago que veo que la cadena está girada (como con bucles) y no hay manera de enderezarla. Además está completamente enganchada entre los platos. Desastre. No hay manera de mover nada. Punto positivo: los ciclistas me va pasando y unos me animan, otros me ofrecen su ayuda. Detallazo. Gran espíritu deportivo. Gracias a todos. Entre ellos Manu, al que no le dejo ni que pare, pero que luego se queda preocupado por si debía haberlo hecho. Por supuesto que no. Gracias, compañero.

El caso es que cuando no sabía ya de donde estirar, llega un tipo que paseaba por allí (era una zona entre pueblos donde no había nadie) y se ofrece a echarme una mano. Por suerte sabía más que yo (fácil) y con gran esfuerzo y destreza por su parte conseguimos desenganchar y enderezar la cadena. Gran punto positivo: hay gente a la que no le importa ponerse hasta arriba de grasa por echar una mano a un desconocido. Muchísimas gracias.

Y aquí llega el pequeño punto negativo. Un juez en moto llega cuando estamos ya dando la vuelta a la bici y me dice muy educadamente que estoy descalificado. Me explica que es porque me han ayudado. Como soy un Maldan y ante todo trato de ser un buen deportista le contesto amablemente que lo entiendo. Aunque no es del todo cierto. Según yo lo entiendo, un juez debe atender al espíritu y finalidad de la norma, más que a su simple texto literal. Esta claro que perder veinte minutos tirado con la bici y que un buen ciudadano te ayude a salir del apuro no juega mucho a tu favor y que la norma no se hizo pensado precisamente en este tipo de casos. Pero, da igual, sólo faltaba que me picase por eso. Los jueces están para que todo salga bien y también hay que agradecerles y valorarles su labor. Además, insisto, fue muy amable y me dijo que podía terminar la prueba.

Intento seguir, pero ya veo que la cadena no va bien, así que para qué. Decido volver tranquilamente al Club Natación y esperar a Manu, por si le viene bien mi compañía en la carrera a pie.

Otro punto positivo, ¡salgo a correr con Manu! Ya que no conseguimos hacerlo entrenando…

Esta parte de la prueba ya la habéis leído en la crónica de Manu. Simplemente decir que otra pega de apuntarse al Open es que todos han terminado para cuando vamos llegando nosotros, y la afición aquí no es como la de nuestros vecinos del Norte, así que te sientes un poco desangelado. Yendo dos juntos mejor, nos hacemos compañía.

Para terminar, dos apuntes. Enhorabuena a Fernando, que hizo una gran prueba sin que el esfuerzo le borrase la sonrisa de la cara, y a mi amigo Sergio Torrano, que hizo ayer su primera triatlón olímpica y es todo un ejemplo de positividad.

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