¿ APARECERA ESTE AÑO MR. BEAN EN LAS TRIATLONES DE EUSKADI?

En el año 95 cuando corrí mi primera duatlón en Eibar. Todo empezó genial. La primera parte de la prueba, la de correr, me lucí. Pero cuando llegué a boxes la que monté. Como no me conocía el reglamento, me puse el calzado de ciclismo y me monté allí mismo en la bici y empecé a esprintar dentro de boxes. Pedazo de pitada. Yo no sabía a quién iban dirigidos los pitos hasta que vi al juez que me hacía parar. Me hizo volver andando a mi puesto, volver de la misma manera a la salida y luego me dejó correr. ¡¡ Para que!!! Si me había eliminado. Me dejo los huevos para recuperar el tiempo perdido para enterarme luego que me había eliminado. No se me olvidó nunca su cara. Hoy es el día que lo veo en las pruebas de juez.

En mi primer triatlón, en Baracaldo, tuvimos que ir hasta Zierbena en salida neutralizada para hacer la prueba de natación. Era buena idea ya que así podíamos calentar tranquilamente y dialogar con los demás triatletas. Todo empezó genial hasta que el Eibarrés Iturri, el que me animó a esto de las triatlones, pinchó. Ya que vine con él, le tuve que esperar, con tan mala suerte que los demás se nos piraron y no sabíamos el camino. Empezamos a darle caña, a relevos, hacia un lado, hacia otro… Perdidos. Hasta que nos topamos con la grupeta del mítico Juan Tomás Martínez, el Volcán de Baracaldo, corredor de la Fundación Euskadi. Imaginaos a qué velocidad nos llevaron hasta Zierbena. Así llegué, con la lengua fuera, y directamente al agua sin poder descansar. Salí penúltimo del agua.

Segunda triatlón, la de Lekeitio el mismo año. Estebamos todos en la playa de Isuntza esperando a que dieran la salida de la natación. A mí no se me ocurre otra cosa que ajustarme más el gorro de natación para que me tape las orejas, pero con tan mala suerte que lo rajo por la mitad al hacer fuerza. Agobiado, paro la carrera y los jueces me dicen que vaya pitando a los bajos del ayuntamiento para que me den otro gorro los que se dedicaban a las inscripciones. Vengo otra vez con la lengua fuera. Nada más llegar dan la salida. Otra vez penúltimo a la salida del agua. No se quién fue el último pero seguro que alguno como yo.

Ese mismo año recibí la invitación de correr el campeonato del mundo de duatlón de Gernika con la selección de España en el grupo de edades. La inscripción me la pagué yo. Vaya invitación la de la Federación Española!!! Era alucinante el pantalón que me dieron para correr. Os juro que no me cabían. Al ser una prueba internacional, de corredores de menos de 30 años había un nivel impresionante. Yo pensaba que no. Quería demostrarles cuanto vale un vasco. La prueba de correr salí el primero para lucirme delante de mi familia de Gernika. Llegué el último junto a un Australiano. Creo que el primer kilómetro hice a 3’20’’. El último mejor ni decirlo. La medalla de recuerdo todavía la guardo. La camiseta de la selección la cambié con un Canadiense.

Todo esto a mis 25 años. No penséis que después de 20 años he cambiado. Las sigo liándolas. Otro día os contaré las que hice o las que hago con 40 y tantos. Mr. Bean existe y así me siento yo. No lo hago queriendo, me persigue su espíritu. Este año todavía no he corrido ninguna du ni ninguna tri. Lo quiero seleccionar muy bien. En una prueba de estas son muchas cosas las que hay que tener en cuenta: normas, material para las tres pruebas, manillar si o no… Uuuufff, a ver si me animo.

Con esto quiero animar a aquellos que no han hecho nunca una prueba de estas. No os preocupéis de la pinta de los demás, sus bicicletas, sus tiempos… Animaos y disfrutar. Pensar que siempre habrá alguno como yo. Pero eso si, empezar de menos a más en cuanto a las distancias. Acabar una es una satisfacción tremenda. Merece.

Si me queréis encontrar, mirar para atrás en la natación. See you son.

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