Half Triatlon Pamplona-Iruñea 2016

Ya ha pasado una semana del medio Ironman (suena más duro que Half) de Iruñea. Parece que los Maldan a poco que nos chinchen nos ponemos a redactar crónicas o artículos de opinión cual Pérez Reverte. En fin, ahi va mi crónica de la jornada del 14/05/2016

Uno de los 2 objetivos para mi este año era el Half de Iruñea. El año pasado lo disfruté un montón y para este año lo tenía claro. Bien por ubicación, bien por fechas. El caso es que desde que me puse en enero al lio he estado muy tranquilo respecto a la prueba. Y no pocas veces he pensado que eso no era bueno; demasiada confianza. También es cierto que ya conocía tanto la distancia como la propia prueba. Durante estos 5 meses también he tenido varias lesiones (tobillo, aquiles, procesos gripales…) que fundamentalmente me han afectado a mi estado de forma, sobre todo para correr. Excusas?

Y llegó el día. Nos plantamos en Alloz Rubenator, Torres, Suso, Rober, “Meapuntoatodo” Raúl y yo. Vamos, unos cuantos Maldan. También están de apoyo varios familiares.Hacia las 13:45 ya nos vamos poniendo en posiciones para nadar. Cada uno en su zona de tiempo. Yo junto con Torres me planto en el de 30-35′. Para chulos nosostros (a nuestro nivel, claro). El agua está fría (algo más de 14ºC), hay un oleaje y un viento que ni en Tarifa…pero tira, no quedan más cojones que echarse al agua. Y así, después del bocinazo me echo al agua. Torres para la izquierda, y yo totalmente a la derecha. Buena posición. A los 25 m me meto un trago que me atraganto, toso y me cagoentó. Bien empezamos. El caso es que con no muy buenas sensaciones y varios traguillos voy avanzando. Paso una boya, paso otra , llego a la tercera…En el camino paso a alguno, me pasa algún otro…Entre la tercera y cuarta boya no sé muy bien cómo pero aparezco muy pegado (junto con otros participantes) a la orilla del pantano, teniendo que pasar entre varios árboles para enfilar a la llegada. Parada técnica para ver dónde cojones estoy y pa’lante. Y así, en 33 minutillos salgo del agua con la compañía de Suso. Me alegro un montón al verle y al ver el tiempo que he hecho (el año pasado 36′). Con las sensaciones regulares y paradas varias, pensaba que el tiempo iba a ser notablemente superior. Deduzco que los entrenos han dado su fruto.
Llegada a la T1 después de la infernal cuesta que hay que subir y hale, a darle a los pedales. Tengo muy claro que tengo que dosificar tanto fuerzas como alimento líquido a base de geles, hipotónicos y varias guarradas de esas. Durante todo el recorrido no tengo demasiada gana de tomar pero me obligo. Me quedo un poco lleno pero bueno.

Reina el viento en esta zona de media de la Comunidad. . El recorrido empieza con unas buenas bajadas, luego unos repechos rompepiernas que se ven endurecidos por el viento hasta llegar a una muy larga recta favorable donde me acoplo y voy a gusto. Siempre a mi nivel, claro. Me pasan auténticos aviones (Suso me pasa al 3er km más o menos. Le he dado pal pelo haciendo la transición!). Yo paso a alguno pero a pocos (así en todo el recorrido). Cuando el trazado cambia de dirección, se acabarón las zonas muy favorables. El viento vuelve a ser protagonista. Digamos que con continuas subiditas, bajadas y tramos llanos se llega hasta Iruñea. A mi particularmente los últimos 30-35 km se me hacen pesados y aburridos. Estoy hasta el gorro de la bici. Y hay algo que me da la impresión que no va bien dentro de mi. No sé si es físico o psicológico. Total, que llegamos a la vieja Iruñea entre muchos ánimos de la gente allí congregada. Me vengo arriba con la familia. Muy emocionante. Hago una buena transición y a corer. 21 km. Enseguida me doy cuenta que no carburo. Desde el km 1 pienso en dejarlo. Tengo la tripa hinchada, un flato de mil pares de cojones… Decido que cuando dé la primera vuelta (de 3) me paro y que le den. No estoy hecho para pasarlo mal. Durante todo el rato voy pensando en miles de cosas, en gente que se retira, en si me devolverán la pasta de Zarautz porque voy a renunciar…no sé, da tiempo para pensar en todo. Total que llego a la primera vuelta y cuando paso por linea de meta le gesticulo a Hugo como que lo dejo, no puedo más. Me da vergüenza pararme en el sitio que más gente hay y sigo un poco. Ya pararé. Sin darme cuenta voy avanzando a mi ritmo. Ya no me duele nada pero fino no voy. Tipi-tapa, tipi-taba doy una “buena” segunda vuelta y ya decido seguir. Increible pero cierto. Ni me lo creo. Hago la tercera vuelta ya tocadillo. Durante los 21 km me he parado en todos los avituallamientos (2 por vuelta) a beber agua y coca cola. Me ha venido de cine. Los dos geles que llevo en el traje ni los toco. Estoy muy saturado de la bici de ése tipo de sabor. Paso. Total, que llego a la Plaza del Castillo entre ánimos de distintos amigos y familiares. La satisfacción es brutal por llegar. No tanto por no haber disfrutado como yo quería. Pero llego y acabo. 5 h 35′. 10 ‘ mejor que el año pasado y sin pinchar. Si hubiese corrido mejor, seguramente 10′ más rápido hubiese sido. Pero la verdad, que eso es secundario.
Me quedo con que he nadado bien (33′), la bici he aguantado (2h59′) y la carrera a pie ha sido mala (1h55’); pero la superación ha sido enorme. En el km 1 apostaba un 95 % que lo dejaba. Y mira…
Esa ha sido mi experiencia de este año. Distinta a la del año pasado pero creo que buena. Zorionak al resto de Maldans, tanto a los finishers como a los que lo han tenido que dejar por lo que sea.

Por cierto, ya enfilando para hacer Zarautz el 11 de junio. Y pienso disfrutarlo!!!!

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