Sin excusas

28183275431_2efe4944ae_z

¿Qué contar del pasado domingo? Todo un reto. Casi más que el half. Llevo días pensando acerca de ello y aunque suena muy bien en mi cabeza, luego me pongo a escribir y pierde mucho. Ahí va.

Llegar, llegué. Como se puede ver, me hizo especial ilusión. Teniendo en cuenta que en el kilómetro dos ya no podía con mi alma, conseguir llegar hasta el final supuso un ejercicio de paciencia y voluntad que culminó en una euforia bailonga propia del mismo chiquito de la calzada. Como con la crónica, el baile en mi cabeza quedaba mucho mejor que en directo. Fueron 19 kilómetros en los que me dio tiempo a pensar en todo y eso que mi apreciada sesera sólo me martilleaba con una idea, déjalo ya!!!! La imagen de mi hija mayor entre lágrimas porque no había podido acabar la carrera el año pasado pudo más. Se impuso el corazón a la cabeza.

El half de Vitoria-Gasteiz se ha convertido en mi bestia negra. Ya son tres participaciones. En todas he conseguido un pequeño fracaso personal. En la primera, una inoportuna gastroenteritis durante tres días dio al traste con la prueba´y llegué en unas condiciones lamentables; en la segunda algo más surrealista, una picadura de avispa acabo con una retirada antes de meta y este año ha sido peor, no puedo poner una excusa. Podría echar la culpa al retraso de la prueba, al drafting, al calor, a la hidratación o a vete a saber qué, he leído ya de todo, pero lo único que pasó es que no tuve el día.

A medida que se acercaba la prueba estaba cada vez más convencido que iba a ser un gran día. Como dice Txusma, estaba muy fuerte. La natación cada vez se me daba mejor, a pesar de seguir con un estilo que asusta. Los entrenamientos de bici iban dando sus frutos y ya era capaz de ir acoplado a un ritmo decente más de 80 kilómetros. Y corriendo estaba rápido y ligero. No es sólo lo que mejor se me da, si no que ha sido a lo que más tiempo he dedicado esta temporada. He cuidado mi alimentación los últimos meses e incluso he perdido algún kililito que me ha venido muy bien. Y por primera vez en unos años he conseguido estar más de tres meses sin ningún bajón físico importante. Vamos que por más que lo pensaba, era mi año. Quería hacerlo bien y tenía ganas de disfrutar la prueba, sobre todo de la carrera a pie.

Comenzó la prueba tal y como había visualizado, muy relajado y nadando con cabeza. Salí rápido para evitar los golpes iniciales y en seguida me hice un sitio y pude nadar cómodo y sin prácticamente complicaciones. La transición rápida y con una sonrisa en la cara. La bici con muy buenas sensaciones y aunque el tiempo no fue para tirar cohetes, la disfruté mucho. Volví a hacer una buena transición y me dije a mi mismo ‘ahora a lo mío, a disfrutar de la carrera’. Salí de la T2 y …ni lo mío, ni disfrutar. Sobredosis de realidad. No voy. Paciencia. Aguanto, aprieto lo dientes y sigo sin ir. Me digo, ‘si me paro, la cago’. Y dicho y hecho. Aguanto hasta el kilómetro dos y echo el freno. ¡A la mierda el trabajo de todo el año!

Han sido meses de mucho trabajo, sacrificios e ilusión y al final el no poder tener premio, te deja muy tocado. Supongo que poco a poco se me irá pasando y el año que viene volveré con más ganas e ilusión. Al fin y al cabo tarde o temprano Vitoria-Gasteiz tendrá que rendirse a mis lindas y esbeltas piernas y podré hacer una gran carrera. Así que me emplazo para el año que viene hacer una de esas crónicas pos-half en la que os cuente los grandes secretos de como he conseguido superarme a mis mismo.

 

Me gusta(19)No me gusta(0)

Un comentario

  1. Yo pensaba que en el triathlon era imposible acabar una prueba sin excusas.

    Me gusta(5)No me gusta(2)

No se admiten más comentarios