DIARIO DE UN FLIPATLETA. Sueño cumplido

Como decíamos ayer, los sueños se pueden tornar pesadillas. Y de esto sabemos algo los Maldan: que si dolor de cervicales, que si resbalón con la bici, que si clavícula rota, que si fuera de tiempo en natación Zarauz….

Pero a veces, como afirmó Ivanovic tras el éxtasis del 2+1 de SanEme, los sueños se hacen realidad. Y a veces los planetas se alinean de tal manera que por más que te empeñes en hacerlo difícil, lo consigues de cualquier modo. Cuando estás en racha, estás en racha.  Lo que en el lenguaje flipatlético viene a ser estar ON FIRE. Y por extraño que parezca, a los Maldan también nos pasa. A algunos más que a otros, pero nos pasa. Como cuando salimos de farra y las féminas se nos acercan a ‘pedirnos autógrafos’ (a Peter). O cuando nos caemos de la bici y no se hace ni un rasguño (la bici) porque acabamos en el suelo panza arriba y con los pedales todavía enganchados (a RoberMazinger). O cuando en nuestras ‘paradas técnicas’ al salir en bici la última palmera que queda en el mostrador es la que te gusta, la de nocilla (a JuanitoPalmeras).

Todo eso es estar en racha. Y  sí, lo reconozco, a mí también me ha pasado. Porque si no cómo explicar que algo que has soñado repetidamente y algo que ni siquiera te atrevías a soñar por parecerte demasiado pretencioso (lo que viene siendo un ‘noloflipestío’) coincidan en el tiempo y te sucedan en pocos días.

Todo empezó el lunes previo a Trivitoria. Los Maldan empiezan a ser un club serio y organizamos nuestra PastaParty privada para definir estrategias de carrera y consensuar ideas precompetición. Lo que venimos a llamar CrazyPorra: que si cuánto tiempo tardará Rober esta vez en la T1, que si cuántos Maldan por delante de torete, que si qué bicho le picará a DaniHierbas…. En fin, cosas importantes y cruciales para los Maldan.

A lo que voy. Qué gozada de cena!!  Y no por los spaguettis que nos preparó RaMestasjodiendolavida (que también), sino por el ambientazo vivido. Grandes los Maldan. Si hasta estuvieron los lesionados. Que yo sé cómo jode estar en ese lado cuando se acerca el día y ves a todo el mundo ‘cachondo’ pensando en el flipacasco que llevará o si el color de los cordones va con el cristal de las gafas o de qué será el bokata para llevar en la bici…… Momentazo para recordar.

Y se va acercando el día. Y quien más quien menos se va poniendo un poco nervioso y se empieza a emocionar imaginándose cruzando la línea de meta. Y yo, que he tenido 2 años para soñar el más mínimo detalle, le he puesto hasta música a ese momento. Como me dice BerritxuNoFlota, eres un flipatleta de los pies a la cabeza. Amen.

Y llega el día. En mi caso, de la carrera poco que contar. Para decir que si nadé a tanto los 100 o que los watios se me descontrolaron o que me paré a mear en tal o cual kilómetro ya hay suficientes flipacomentarios en la red. Copiar y pegar y listo.

No nos desviemos. Volvamos a lo del sueño. Releyendo el primer capítulo de DIARIO DE UN FLIPATLETA me doy cuenta de que lo describí tal y como pasó. Acierto más o menos lo que voy a hacer en cada segmento de la carrera. Clavo lo de los Maldanhooligans animando como locos. Lo peto con lo de amigos y familia.

Y llegan esos últimos metros. Esos que he vivido en mi mente 1.000 y una vez.

En contrameta, en el mismo sitio que hace 2 años está el Sirulo de Tarabero animando. Esta vez sin muletas, Maldan de pleno derecho. Qué cabrón, quería hacerme perder el podium otra vez 😉 Me pararía cada una de las veces que estuvieras.

Sólo 30 metros. Quiero disfrutarlos al máximo. Que esto pasa rápido. Me pongo casi a andar. Siempre he oído a los que ganan que ahí se acuerdan de todo el esfuerzo y los malos momentos pasados. Algo así como acordarte de cada brazada en Mendi ‘respetando’ las zetas del coach, cada pedalada y dolor de piernas intentando seguir al ‘pseudoAlimco’ de turno, cada vuelta en el Prado sufriendo con las condenadas series.  Pero qué leches. Nada de eso. Será que a un flipatleta eso no le sucede. En esos momentos en lo único que piensas es en no hacer el ridículo. Imagínate que te pones a hacer un vanjalen, te tropiezas y te cargas las flores de la meta. Te vuelves viral antes de que llegue el último. Que en los Maldan hay mucho cabroncete. Majos…..pero cabroncetes.

Pues eso, que se acaba. Que 30 metros para el arco de meta. Y qué 30 metros!! Mandiosla, memorables. Txema me dice que se ha emocionado y el Sirulo de Tarabero que acabó con los ojos rojos. Y yo juro que lo intentaba. Intentaba sacar alguna lagrimilla y no las encontraba por ningún lado. Seco. Creo que había agotado la mitad el año pasado con la rabia de las cervicales y la otra mitad emocionándome mientras ‘construía’ mi sueño este pasado año. Aunque luego también las encontré.  Y vaya que sí. Al describírselo a un amigo al día siguiente. Al ver fotos. Al escribirlo aquí. Desconsolado. Como un lilatletamadaleno.

Y como pa no. Fue EL momentazo. Flipante. Los Maldanhooligans otra vez allí. Como locos. Grandes. Mi banda sonora sonando en los altavoces de meta, ese Jamie con Mixtape. Cosa de la del abrazobeso. Se sale. Y allí estoy. Donde quería. Donde soñaba. Con los brazos en alto y viendo al otro lado a los míos, a algunos de los que soportan a este flipatleta. A mi princesita que me suele decir que estoy loco (por ella), a mi brother que me anima siempre como un loco (mi guía), a mi ama que me cuelga la medalla de los locos (yo a ti mil) y a ella, a la del abrazobeso, la compañera de sueños (locos). Por fin. Sueño cumplido.

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