EL DEBUT – LAGO DE SENPERE 2013

Hace aproximadamente nueve meses una idea surgió entre las 64.000 diarias que, dicen, una persona normal crea a lo largo del día (y alguna de noche). Esa idea primigenia se materializó el sábado un poco lejos de aquí, en tierras vascas norteñas, en Iparralde, en un lago artificial famoso por ser lugar de celebración de la Herri Urrats, fiesta vasca por antonomasia de las Ikastolas de las tierras del Labourd (como dirían los franceses), y ahora, por ser el lugar donde un grupo de amigos, si, amigos, debutamos en algo que, a priori, estaba fuera de nuestro quehacer cotidiano. Esa idea consistía en correr triatlones. Muchos me comentaban que para qué me embarcaba en semejante empresa. La respuesta es bien sencilla: me apetecía, sin ninguna pretensión añadida, trabajar un poco el cuerpo y la mente  fuera del trabajo diario. Pero con algo con lo que pudiera pensar además y eso, queridos, es triatlón.

La noche anterior fue realmente inquieta. No conciliaba el sueño. Imposible. Estaba nervioso. Por la mañana no me sentía descansado sino todo lo contrario. Pesado, muy pesado. Sin embargo a medida que se acercaba la hora de irnos me ponía en situación. Que mi futuro no depende de esto, de hacerlo bien o no!!!.

Me tranquilicé viendo al resto de los componentes del equipo en el restaurante de Oiartzun. Vi caras serias, tensas. Estos están igual, pensé.

Ya en Senpere los nervios empezaron a aflorar de nuevo. El sube – baja a los coches fue la tónica general, que si llegan o no los tritrajes, que si nos vestimos, que si las zapatillas… Los franceses que ya estaban comiendo en el restaurante de la rotonda nos miraban una y otra vez. Estos compiten? – pensaban mientras se echaban una copita al cuerpo y otra al espíritu por aquello de la dualidad cristiana.

Con el sol el lago estaba de un verde precioso. Se vislumbraba el sendero por donde teníamos que correr un par de vueltas, y el ambiente iba cogiendo color. Mucho francés vi, pero también mucho «vasco pues» (y algún navarro más seguro que había). Para mí el enclave era idílico. Buen tiempo para debutar – pensé. Comimos en una santiamén. Se vio mucha pasta y arroz. Joder!! Y yo con bocata de tortilla!. Menos mal que me había surtido con un buen elenco de productos «mágicos» como sales y geles que más tarde harían las delicias de más de uno.

Se acercaba la hora. Venga!, venga!, que nos va a tocar!! Los Llanos ya salían con sus neoprenos iguales (excepto Hugo?). Estos van a romper la crono. Algún Maldan saltaba al agua para comprobar sensaciones. Yo estaba tranquilo. Sí, serenamente tranquilo. No me asustaba nada el lago. «Maldan Goga»? «Maldan Goga»? Me preguntaba la francesa speaker de la prueba (un poco seca por cierto) . Bai, bai –  acertaba a responder.

MG 2 antes del chapuzón

Entre fotos, abrazos y guiños nos lanzamos al agua. Ale, ale. Empezamos a bracear, a ritmo, tenemos que hacerlo todos juntos, para celebrar este acontecimiento que recordaremos siempre. Cuando saqué la cabeza para ver dónde estaban los demás me di cuenta que tenía que ir más lento. Rubén estaba nadando pies espalda y observando el panorama. Fernando y Manu iban poco a poco progresando. Bien. El agua estaba sensacional, fresca. Sin embargo, no se veía el fondo ni por asomo, lo que, quizá hizo que más de uno se agobiara un poco. Al girar las boyas vi que el equipo que había salido inmediatamente posterior a nosotros nos iba a superar. Pero aguantamos un buen trozo hasta prácticamente la salida, hasta que por fin fuimos rebasados. Pero no importaba. Siempre repetiré que lo que a mí me importa son las sensaciones, el disfrutar de un día de esfuerzo placentero. En la salida vi a mi mujer y a mi hijo sacándonos fotos. Por poco me paro para que compartieran mi alegría. Pero no era plan.

 

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Entramos en boxes. Rápidamente, y sorprendentemente también, me quité el neo con cierta holgura de tiempo. Nos montamos en la bicicleta. En ese momento por poco se me sale la cadena, pero la cosa no fue a mayores. Bueno pues a por los 15 km. Me encuentro muy cómodo. Todo rueda de maravilla. Pero nada más salir me doy cuenta de que Fernando y Manu no van finos. Yo creo que es por el rato nadando que les ha dejado tocados. Rubén parece Indurain. Vamos un poco a trompicones. Nos pasan tres equipos más, pero al final enganchamos a uno y eso, quieras o no, siempre motiva. Noto flato en el costado. Pero si voy muy bien! No lo entiendo.

A pedalear

Llegamos a boxes, y empezamos a correr. Comenzamos con ritmo de 4 minutos/km. Me duele el costado. Más rápido no puedo ir. Manu, por fin, está en su terreno y se le nota la rabia que lleva dentro. Fernando no se ha recuperado y se está quedando. Entonces, todos al unísono decidimos esperarle. Claro que sí. Somos amigos. Ritmos de 5 minutos/km hacen que lleguemos a meta en 1hora y 23 minutos. Posición 57 de 71. Pero ésto es lo de menos, es otra historia…

El tren chuchú

El tren chuchú

Experiencia muy positiva. Hay que repetirla. Lo que tengo claro es que ésto engancha.

Nos emplazamos en Ondarroa.

Cuando a Sir Winston Churchill, ya anciano, le pidieron un pequeño consejo en su Colegio de la niñez, y delante de un aforo atestado de estudiantes, contestó: «No te rindas nunca, jamás».

Pues eso.

By Asier Arrieta

 

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Un comentario

  1. Aupa Asier! La cronica destila compañerismo, sí señor! Me quedo con el buen rato y el disfrute, pero sobre todo con la cuadrilla de amigos. Que sea para muchos años!!!!
    Nos vemos en Ondarroa 😉

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