SANTURTZI TRI JUNIO 2013

Hay un dicho, que no recuerdo donde lo oí, que dice que los que bailan son considerados locos por los que no oyen la música. Ver a hombres y mujeres en Hawái o la misma Gasteiz el año pasado y su Campeonato del mundo de Triatlón, significó para mi el paso a una etapa nueva en mi vida. La decisión en firme de ser un finisher en mi trayectoria vital. Entender esto es sólo para locos.

Estoy totalmente enganchado a esta «locura» juvenil de intentar superarte a ti mismo por medio del deporte. Y que mejor que el más completo de todos ellos: el mítico triathlón.

No tenía ni idea que en la famoso localidad de Santurtzi se iba a organizar su primera edición de un triatlón sprint hasta que un domingo en la piscina del Estadio me encontré con mi hermana, cabizbaja y bastante enfadada por haberse anulado en Donostia la triatón correspondiente ese mismo día. Para intentar consolarla le comenté que podíamos hacer una juntos y por supuesto, aceptó. «La próxima que se celebre» añadió tajante.

Y así me ví en Santurce, con una distancia 750 m. nadando, 18km bicicleta y 5 km carrera a pie. Reconozco que no estaba muy motivado. Me parecía demasiado ir con el calendario que me espera: Lekeitio, Donostia y la Challenge en Vitoria antes del verano.

 

Pues lo dicho. Los Arrieta al agua. Primero Amaia y quince minutos mas tarde un servidor. Antes de tomar la salida alguien comenta que no apoyemos los pies en el suelo ya que esta muy blandito y mighty negro. La gente se pone nerviosa. hay piedras grandes en el fondo y yo me raspo todo el pie izquierdo. Empezamos bien. Disparo de salida. Vamos allá. Empiezo a nadar esquinado a mi ritmo con bastante cadencia al principio para calentar rápidamente. De repente me veo rodeado de nadadores que salpican, que te tocan, que te ahogan si no te apartas… Como en la piscina vamos. Hay piedras por doquier y las sensaciones no son buenas. El corazón va a ritmo demasiado rápido para mi y no puedo seguir así. Empiezo a contar hasta 100 para relajarme. Tranquilo bajo el ritmo un poco y miro a mi alrededor. Veo que me estoy quedando pero en ese momento solo pienso en acabar sin desgastarme. Las piernas no las muevo, me harán falta mas tarde supongo.

Por fin giro la segunda boya y veo el final. Salgo del agua con ayuda ya que te agarran literalmente uno a uno para que no te cortes con las rocas. Y veo a los míos. Recupero la sonrisa y me encuentro pensando en lo mal que lo estoy haciendo. Pues nada a remediarlo.

 

No he venido a rendirme a las primeras de cambio. Me cambio en la T1. Los dedos sangran por los cortes en el agua y casi no me puedo ni quitarme el neopreno. Pierdo bastante tiempo pero, por fin, me monto en la bicicleta y salgo en una grupeta de unos diez componentes. Empiezo cómodo y salgo fuerte. Me veo tirando del grupo. Al cabo de un kilómetro viene la única subida fuerte de unos 1000 metros por el centro del pueblo. En los bares la gente se está tomando su cervecita o cualquier otro refrigerio y te miran con ojos de compasión. Me da igual voy bien pero no voy a hacer el trabajo yo solo. Así que paro un poco y que tire otro. El ritmo flojea pero quiero ahorrar fuerzas. No tengo ni idea si las necesitaré, no calculo bien. Estoy, después de la natación, totalmente a la defensiva y la verdad que no me gusta nada. El paisaje es bastante feo. Se trata de una ruta hacia el norte, hacia el superpuerto de Zierbena. Allí, cuando era pequeño, íbamos de vez en cuando. Ahora no tiene nada que ver. La comunión entre el mar y la montaña no existe, como aún se puede observar en lugares geográficos eúskaros en plena vorágine constructora o industrial. El circuito se realiza dos veces y ya la segunda me la tomo más rápido. Voy detrás de un chaval de unos 20 años. «joder si podría ser hijo mío» pienso. Triatlón de Guadalajara para más inri indica su tritraje. Justo antes del viraje de la segunda vuelta veo a los míos de nuevo. Mi hijo me llama: Aita, aita, y yo, le saludo sin verle, y entonces es cuando me choco contra la pared que delimita la carretera de las vías del tren. Y me quedo con un rasponazo en la pierna que pica bastante y, lo que es peor, sin plato pequeño. No puedo cambiar, están rotos los cambios del manillar izquierdo. Otro percance más. Pero me lo tomo con resignación.

Por fin veo la entrada a la T2. Francamente estoy con unas ganas locas por correr. Son 5km por el malecón en dos vueltas. Me pongo las zapatillas y empiezo a ritmo. No hay prácticamente nadie viendo la prueba. Supongo que la hora y el ser la primera edición ha evitado la multitud. Es una pena porque, además nadie anima. Sólo una niña de unos 5 años me jalea. Gracias guapísima. Empiezo a crecerme porque voy realmente bien. Le veo a mi hermana con la que me cruzo ya que ella está en la segunda vuelta. Aprieto más y el cuerpo responde con rabia. No he podido dar el máximo y me fastidia. Pero estoy adelantando a bastantes y además sin apenas esfuerzo. Pero qué tenía el gel???. Al final acabo con 21 minuto largos los 5km. Tiempo total más de 1h y 18 minutos.

Para como comenzó la carrera ni tan mal.

Ahora toca tapering y mañana LEKEITIO y su temible Milloi.

Cuidaros.

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2 comentarios

  1. asierarrieta2012

    Lo siento chicos. El resto no se que ha pasado pero se me ha borrado. Me voy a la cama. Mañana intentare acabaron.

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  2. Asier, tiene pinta que te has quedado dormido encima del teclado

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